En los simple hay una belleza silenciosa que muchas veces pasa desapercibida.
Un gesto mínimo, un objeto cotidiano, un momento sin apuro, pueden decir mucho más que los excesivo.
Elegir lo simple es una forma de volver a lo esencial, de despegar, de dejar espacio.
A veces la calma aparece cunado dejamos espacio para lo que de verdad importa.
